En el asunto de la lectura de la biblia: ¿Están rechazando al evangelio o a los evangélicos?


Quiero referirme a este tema con esa pregunta ¿a que se opone la sociedad salvadoreña (incluyendo a los religiosos, evangélicos y católicos) al evangelio  o a los evangélicos?  ¿Qué diferencias hay entre el evangelio que profesamos y nuestra implementación de ese evangelio? Si Jesús estuviera en carne y hueso hoy, ¿tanta gente lo rechazaría como parecen oponerse al evangelio hoy en día? Empezando por la primera pregunta, lo que rechazan con ahínco los no creyentes no es el evangelio que Dios reveló a través de su palabra, Cristo, y la historia. Hay cosas del evangelio que categóricamente impugnan, asuntos que van en contra del texto bíblico que no son vistos como algo malo, como el sexo antes del matrimonio, la mentira o el egocentrismo. No todos rechazan lo mismo, pero si podemos decir que hay algo ante lo cual existe una oposición vehemente. También podemos decir que muchas partes del evangelio son aceptadas por el no creyente (la mayoría está de acuerdo con la misericordia hacia os enfermos y pobres, el amor hacia los demás, el perdón o la búsqueda de la verdad) a pesar de que rechazan muchas de las normas y formas de los evangélicos, lo que sugiere una disonancia entre el evangelio y la cultura evangélica.  ¿Como podemos expresar esta diferencia? ¿Como difiere lo que el evangelio debe ser con lo que realmente llega a ser en la práctica (la forma en como evangélicos viven)?  Evangelio significa buenas nuevas. Por ende, evangelizar es la acción de llevar las buenas nuevas a gente. Cuando pensamos en cristianos hoy en día evangelizando es común que venga a nuestra mente la imagen de personas que aman a Dios hablándoles a otros de su necesidad de Cristo dada la condición pecaminosa en la que se encuentran, declarando que necesitan entregarle su vida a Cristo para que así puedan acceder al cielo y al Padre. ¿Estas buenas nuevas (evangelio) que llevamos hoy, son las buenas nuevas (evangelio) que Jesús llevo en sus tiempo? ¿Estamos limitándolo? Si vemos el evangelio como una unidad conformada por varios elementos (o como un sistema conformado por subsistemas que se interrelacionan entre sí), ¿No será que estamos ofreciendo solo algunos de esos elementos, mas no el evangelio integral?  Creo que hoy en día las buenas nuevas se expresan muchas veces así: “Jesús murió por tus pecados. Si te arrepientes de ellos pidiéndole que entre en tu corazón, Él te perdonara y serás salvo. Vivirás eternamente con Dios en el cielo. Tu labor será la de llevar a otros a que se conviertan para que mas gente viva con Dios y no se vaya al infierno”. Esto es correcto, pero el énfasis puesto sólo en la salvación, el perdón de pecados y la vida futura, deja fuera mucho de lo que Cristo quería que sus seguidores hagan en el presente.  Yo pienso que el mensaje que Jesús predicó se condensa así: “El Reino de los Cielos se ha acercado. He venido para que tengan vida en abundancia; para que lo que le pidan al Padre en mi nombre y de acuerdo con Su voluntad se cumpla. Ustedes deben hacer discípulos de todas las naciones que establezcan el reino, que amen, que alimenten a los pobres, que estén dispuestos a dejarlo todo por seguirme e imitarme, cargando su cruz. Sí, en el futuro viviremos en el “cielo”, pero ahora tienen una labor, la de imitarme. Hagan lo que yo hice, amen a las personas, no importa si se van a convertir o no, solo Dios sabe eso. Denle de comer a los necesitados, defiendan a los marginados, hablen acerca de Dios y de mí, busquen pasar tiempo con el Padre, preocúpense por los enfermos”  De esta manera, se pone énfasis en el presente, en una metamorfosis no sólo de la persona ―que nada más es posible por el accionar de Dios― sino además resalta la transformación el mundo. Esto significa compartir estas buenas nuevas con otros y entrenarlos para que sean como Jesús.  Esta salvación de almas no tiene como fin estar en el cielo con Dios, sino participar en el presente de la misio dei en este mundo, siendo esta misión mucho más amplia que sólo “salvar” gente. La recompensa de cumplir con la misión de Dios es llegar al cielo, pero el paraíso no es la causa del evangelio, es el efecto.  ¿Qué son las buenas nuevas? Sé que lo que he escrito sobre lo que es evangelio es demasiado limitado. Si realmente queremos entender que significa ser cristiano y proclamar el evangelio, debemos estudiar a fondo el significado del evangelio en la Biblia y cuál es la manera en la que actuó Jesús, ya que si ser cristiano es imitarlo entonces debemos estar haciendo lo que hacía en su caminar en Palestina, y me parece que con frecuencia hablamos demasiado de su persona pero hacemos muy pocas de sus obras. Ahora, para ser justos, a veces podemos estar predicando poco y trabajando mucho, pero al final si Él no es el centro de nuestras vidas, lo que forjamos no traerá fruto.  La gente rechaza a los evangélicos/cristianos porque muchas veces nos concentramos en solo unos cuantos aspectos del evangelio, construyendo nuestra cultura e identidad evangélica sobre estos escasos elementos (válidos pero incompletos). Si los evangélicos adoptaran el evangelio holístico (integral), no recibirían tantas criticas sobre su falta de interés para con el mundo. Si la gente no creyente conociera realmente a Cristo y escuchara las buenas nuevas que Él predico (el evangelio puro) filtrando la cultura cristiana incrustada, pienso que habrían más seguidores suyos. A veces nosotros ponemos cargas y trabas que no son el evangelio sino evangelicalismos, que hacen que los no cristianos nos critiquen por no ser relevantes y por vivir como en otro planeta, muy distanciados de la realidad. Así que en realidad para mí opinión lo que la sociedad está rechazando es a los evangélicos y no al evangelio. Ahora tenemos una propuesta desde la cosmovisión de un diputado evangélico que aunque muy loable asume tres suposiciones que son erradas. La primera presuposición es que no se ha estado leyendo la biblia en las escuelas. Tal vez no estará aprobada por el estado, pero para su información la biblia ha sido leída por todos los cristianos que tienen alguna labor dentro de las aulas del estado. La segunda presuposición errada es caer en el peligro de usar la lectura de la Biblia como un amuleto que obligaría a Dios cambiar la violencia de este país. Cuando los israelitas peleaban con los filisteos (1 Samuel 5) pensaron que con tener presente en el seno de su institución (militar) el símbolo de Dios, representado en el arca, con eso estaba Dios obligado a respaldarlos. Pero si leen ustedes la narración bíblica se darán cuenta que fue todo lo contrario el manosear las cosas sagradas por manos de un liderazgo inepto y corrupto ocasionó el juicio de Dios y la pérdida del arca. Ojala que no estemos asumiendo una posición fetichista y supersticiosa con la lectura de la Biblia. Y la tercera gran suposición errada es pensar que es la lectura oral de la biblia la que transformará a toda la muchachada de los colegios. 2 de Corintios dice: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres, siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu  del Dios vivo, no en tablas de piedra (¿o en imprenta de papel quizás?)sino en tablas  de carne del corazón. (2 corintios 3:2-3)

Creo que se debe promover la lectura de la biblia en nuestras escuelas, pero al estilo de ese versículo, el querer forzar la información y el testimonio de Dios sólo con leer la letra impresa reconoce la ineptitud y la incapacidad del testimonio cristiano vivido en frente de los alumnos. Son esas cartas andantes y bíblicas que viven los principios del libro Sagrado de Dios que deben ser leídas porque son las que impactan más. Es el maestro que testifica de ser una biblia viviente, es el director que incorpora su testimonio bíblico ante los ojos de sus educandos. Es el pastor, líder cristiano que vive la vida en integridad y no sólo una imagen mediática. Si los evangélicos vivieran el verdadero evangelio, no sería rechazado pero debido a nuestra corrupción de vida somos incapaces de ser cartas leídas por todos. Así que debemos recurrir a fórmulas civiles para que la gente lea el texto en papel. Ahora que la Biblia puede tocar a la gente con esa limitación, no lo dudo. Pero como desearía que todos nosotros pudiéramos ser las biblias vivientes que todo el pueblo salvadoreño pudiera leer, abierta y francamente.

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