Si somos lectores cuidadosos de la Escritura, descubriremos que las cartas de Pablo hacen mucho ruido con respecto a la importancia de la vida ejemplar y no muestran interés en la posición titular o formal. Por ejemplo, cada vez que Pablo escribía a una iglesia (poniendo aparte a las epístolas Pastorales, ya que son cartas personales escritas a los colaboradores apostólicos de Pablo), siempre se dirigía a la iglesia misma en vez de a sus líderes (Rom. 1:7; 1 Cor. 1:1-2: 2 Cor. 1:1; Gál. 1:1-2; Efe. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:1-2; 1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:1). Esta tendencia es notable en el libro de los Hebreos, donde el escritor, hacia el final de la carta, de pronto dice a los santos que saluden de su parte a sus líderes (Heb. 13:24). Esto es aun más notable, cuando examinamos a la iglesia con mayores problemas que se menciona en el NT: la asamblea de Corinto. Pablo no pide ni siquiera una vez a sus líderes que intervengan. En toda la correspondencia a los Corintios, Pablo nunca reprende o castiga a los ancianos, ni recomienda que se les obedezca. De hecho, ¡ni siquiera los menciona! En cambio, apela únicamente a los santos y les recuerda su responsabilidad de tratar con las heridas que la iglesia se ha infligido a sí misma. Pablo encarga e implora “a los hermanos” más de treinta veces en su primera epístola a los Corintios, y les escribe como si no existieran oficiales. Si existieran oficiales en Corinto, ciertamente Pablo se habría dirigido a ellos para solucionar sus males. Pero nunca lo hace. Al final del libro, llama a los Corintios a que se pusieran a disposición de Estéfanas, quien se había dedicado a servir a los creyentes, ampliando potencialmente este grupo para incluir a otros más: “ y de todo el que colabore en este arduo trabajo” (1 Cor. 16:15-16). Además, en los quince capítulos previos, Pablo instruye a toda la iglesia cómo manejar sus propios problemas. Probablemente el ejemplo más claro de la ausencia de ancianos oficiales en Corinto se encuentra en 1 Corintios 5 donde Pablo convoca a toda la asamblea para disciplinar a un miembro caído entregándolo a Satanás (1 Cor. 5:1ss.). Su exhortación se opone a la idea actual de que solamente aquellos que poseen “poder eclesiástico” están calificados para estas delicadas tareas. De la misma manera, Pablo no dice una palabra acerca de los ancianos en ninguna de sus nueve epístolas a las iglesias, incluyendo el ultra correctivo tratado a los Gálatas (que era una carta dirigida a cuatro iglesias de la región: Antioquia de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe). En vez de esto, persistentemente suplica e invita a “los hermanos” a la acción. Pablo menciona a los supervisores una sola vez en una de sus cartas, y de una manera muy breve –después de saludar a la iglesia (Fil. 1.1). Su carta comienza con estas palabras: “Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, incluyendo a los que vigilan y los que sirven”. Este orden resulta muy extraño si en verdad sostenía la noción de oficiales eclesiásticos. En suma, la evidente falta de atención que Pablo da a los líderes de la iglesia demuestra incisivamente que rechazaba la idea de que ciertas personas en la iglesia poseían derechos formales sobre otros. Las cartas de Pedro enseñan lo mismo. Mientras que Pedro concede un espacio a los ancianos en su primera epístola, su discusión acerca de ellos está formulada como una advertencia contra el espíritu de los Gentiles. Señala específicamente que los ancianos están entre el rebaño y no sobre él (5:1-2). Los ancianos, dice, no deben “tener señorío (katakurieuo)” sobre los santos (1 Ped. 5.3). De modo significativo, Pedro usa la misma palabra que Jesús empleó en su discusión acerca de la autoridad: “…los gobernantes de las naciones se enseñorean (katakurieuo) de ellas…” (Mat. 20:25). Encontramos el mismo énfasis en el relato de Lucas donde Pablo exhorta a los ancianos de Efeso: “tened cuidado de vosotros y de Toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho guardianes…” (Hech. 20:28 NASB). Santiago, Juan y Judas escriben en el mismo tono, ya que tienen poco qué decir acerca del liderazgo y nada qué decir acerca de los ancianos como oficiales (hablaremos de la epístola a los Hebreos en un capítulo posterior). Es muy claro, por consiguiente, que el NT rechaza consistentemente la noción de oficiales eclesiásticos en la iglesia. Se haría bien en preguntar por qué el NT concede tan poco espacio a los ancianos/supervisores de las asambleas primitivas. La razón, a menudo ignorada, sonará sorprendente a los oídos institucionales. A saber, la mayor parte de la responsabilidad del cuidado pastoral, la enseñanza y el ministerio en la ekklesía descansan directamente sobre los hombros de todos los creyentes. Dicho de otra forma, las riquezas de la visión del Cuerpo de Cristo que Pablo expone se derivan de su énfasis constante en que cada miembro posee un don del Espíritu (1 Cor. 12:7,11), tiene un ministerio y es un “creyente responsable” en el Cuerpo (Rom. 12:6; 1 Cor. 12:1ss.; Efe. 4:7; 1 Ped. 4:10). Como consecuencia, la responsabilidad ministerial nunca debe estar restringida a unos cuantos. Por esta razón la palabra adelfoí traducida “hermanos” aparece 346 veces en el NT y 134 veces en las epístolas de Pablo solamente. En muchos lugares, esta palabra es la forma abreviada que Pablo usa para referirse a todos los creyentes en la iglesia, hombres y mujeres (la erudición moderna está generalmente de acuerdo con esto. El contexto donde se utiliza el término lo confirma con toda claridad). En contraste, los “ancianos”, “supervisores” y “pastores” ¡solo aparecen en las cartas de Pablo cinco veces, cuatro veces y una respectivamente! El NT hace hincapié en la responsabilidad corporativa. La comunidad creyente está llamada a organizarse a sí misma (1 Cor. 11:33-34; 14: 39-40; 16:2-3) para; disciplinar a los miembros caídos (1 Cor. 5:3-5; 6:1-6); advertir a los rebeldes (1 Tes. 5:14); confortar a los desanimados (1 Tes. 5:14); sostener a los débiles (1 Tes.
5:21); progresar en la obra del Señor (1 Cor. 15:58); amonestarse unos a otros (Rom. 15:14); enseñarse unos a otros (Col. 3:16); profetizarse unos a otros (1 Cor. 14:31); servirse unos a otros (Gál. 5:13); llevar los unos las cargas de los otros (Gál. 6:2); preocuparse los unos de los otros (1 Cor. 12:25); lavarse los pies los unos a los otros (Juan 13:14); amarse los unos a los otros (Juan 13: 34-35; 15:12,17; Rom. 13:8; 1 Tes. 4:9); respetarse y honrarse los unos a los otros (Rom. 12:10); mostrarse bondadosos y compasivos los unos a los otros (Efe. 4:32); edificarse los unos a los otros (Rom. 14:19; 1 Tes. 5:11b); ser pacientes y tolerantes unos con otros (Efe. 4:2; Col. 3:13); exhortarse unos a otros (Heb. 3:13; 10:25); estimularse unos a otros al amor y a las buenas obras (Heb. 10:24); animarse los unos a los otros (1 Tes. 5:11a); orar unos por otros (Stg. 5:16); practicar la hospitalidad entre unos y otros (1 Ped. 4:9); tener comunión unos con otros (1 Jn 1:7) y confesar unos a otros sus pecados (Stg. 5:16). Con dramática claridad, todos estos mandamientos “unos a los otros” encarnan la decisiva realidad de que cada miembro de la comunidad creyente debe llevar la responsabilidad del cuidado pastoral en la asamblea. El liderazgo, por lo tanto, es un asunto corporativo y no algo que realiza uno solo. La idea de que los ancianos dirigen y gobiernan exclusivamente los asuntos de la iglesia, toman decisiones por la asamblea, tratan con todos sus problemas, y proveen toda su enseñanza es ajena al pensamiento de Pablo y carece de respaldo Bíblico. No es de extrañar que en las iglesias de este estilo la madurez espiritual se atrofia y la mayoría de los miembros se convierten en espectadores pasivos e indolentes. Dicho simplemente, ¡el NT no contiene una sola palabra acerca de una iglesia mandada, gobernada o dirigida por ancianos. ¡Y menos aun de una iglesia conducida por un pastor! Si pudiéramos tener claridad acerca del hecho de que el ministerio de todo el Cuerpo debe sobrepujar al rol de supervisión/ejemplar de los ancianos, ocurriría que nuestras iglesias serían mucho más sanas y vibrantes. Los ancianos, siendo los hermanos más
maduros, son meramente responsables de ser un modelo de cuidado pastoral, nutriendo a sus hermanos más jóvenes en Cristo (Hech. 20:28-29; Gál 6:1; Heb. 13:17b). Su meta, como la de los profetas, maestros y evangelistas, es habilitar a los santos para que, junto con ellos, asuman su responsabilidad a favor del rebaño (Efe. 4:11-12; 1 Tes. 5:12-13). (Los ancianos pueden ser simultáneamente profetas, maestros y evangelistas; pero no todos los profetas, evangelistas y maestros son ancianos). Mientras que algunos creyentes toman la delantera más que otros debido a sus dones peculiares y relativa madurez espiritual (es decir, los ancianos), el NT enfatiza la responsabilidad de toda la asamblea. De esta manera, el liderazgo y la responsabilidad pastoral reposan sobre los hombros de cada miembro de la iglesia, y no sobre la espalda de una persona o un grupo selecto. En la eclesiología de Dios, la hermandad precede, excede y aventaja al grupo de ancianos. Esto explica por qué las cartas de Pablo se leen pesadamente cuando tratamos de forzar en ellas la idea de títulos y oficios. Pablo enseña un liderazgo compartido, en el que a algunos creyentes se les reconoce que poseen una experiencia más grande y más visión que otros. El testimonio del corpus Apostólico denunciando la autoridad jerárquica es evidentemente claro, y está en perfecta armonía con la enseñanza de nuestro Señor Jesús. Como tal, la palabra final al Cristiano con respecto a las estructuras de liderazgo posicional/jerárquicas está encarnada en la penetrante frase de nuestro Señor: “Mas entre vosotros no será así” (Mat. 20:26). Éste es el eje de todo el asunto.
mar
8
2010
Siendo pastor, por mas de 17 años estoy en contra de las jerarquias, los modelos piramidales, el exclusivismo de algunas practicas solo para “clero”, de las corrientes que sobre la persona recae toda la responsabilidad admon y pastoral de la iglesia, que solo le pastor puede orar por… y los demas tienen otra jerarquia inferior. Estoy en contra de esto!!.
Creo que Dios da dones a cada uno y que todos somos responsables de avanzar en la obra de Dios. Es vigente que hoy somos todos piedras vivas y que somos reyes y sacerdotes no solo en posicion sino en FUNCION.
Es cierto que lo mejor es tener un liderazgo corporativo o plural como dicen los expertos y un monton de cosas mas… Es cierto que una de las funciones pastorales es PERFECIONAR a los santos- para que junto a ellos se haga la obra dle ministerio. De esta amenra entonces, se evita que unos pocos hagan la obra- lametablemente esa es la realidad de muchas de nuestras iglesias- sin duda gran culpa es por nosotros los pastores.
Es cierto, que la iglesia es un organismo vivo- sobrenatural y no una estructura ni mucho menos una empresa. En ella Dios soberanamente a puesto hombres y mujeres con distintos dones- unos de ellos los que presiden, pastores – maestros , etc .Una vez mas nuestra funcion no es de señorio, ni la de tener cobetura sobre los “santos”- somos igual que ellos- lo unico es que debemos usar esos dones que Dios nos ha dado, pues al final tendremos que dar cuantas como siervos al Señor. En todo este que hacer- va muy ligado la admon en la iglesia pero no con el sindrome de “jefes de empresa” sino como de siervos- con la toalla y el lebrillo. Con esa actitud servir y pastorear junto con los santos. Todo esto creo que no va en choque con que ese “liderazgo” no saulista sino de siervo- debe tomar desiciones, con el consejo de otros dan vision, pautas. etc ,etc.
Al final, estoy de acuerdo en que la tarea es compartida y no de “elite pastoral”-solo los ungidos- Dios con libertad ha dado dones a todos para que sirvan en el cuerpo. Dios pone a algunos en puestos claves- pero eso no significa PODER,ABUSO,INFABILIDAD- sino humildad y servicio. Los santos estan para hacer la obra y no unos pocos.
Pero, veo la realidad de muchas iglesias y de muchos hnos tanto en la area urbana o rural- su realidad es otra. Claro eso es razon de lamento porque llevarna mucho tiempo cambiar esa cosmovision que como tu dices es de Constantino y muy americanizada. Sera un modelo que con paciencia y enseñanza llevara tiempos cambiar- pero mientras tanto no debe causar frustracion en muchos, pues al leer es to podrian decir entonces estoy mal, et, etc. Dios en su gracia seguira usando esos modelos arcaicos, constantinos errados. Nosotros por si acaso tenemos un poco de luz, podremos permear poco a poco a la luz de reflexion y enseñanza paciente para salir de esos esquemas.
Por lo demas, con dedicacion ,pasion, entusiasmo, vision fresca en la Palabra , humildad , con el lebrillo y la toalla hay que trabajar junto con los santos haciendo un gran equipo- para la gloria de Dios Escribo, luego pienso com tu dices!! juntos en la obra
que opinas?,aunque no he tenido e tiempo paraller los otros de la serie. En relacion este, pienso asi- ¿estare equivocado?
juntos en en aprender!!