Las 21 leyes irrefutables del serviazgo: La ley de la influencia


La ley de la influencia
Principio: La verdadera medida del liderazgo es la influencia, nada más ni nada menos
EJEMPLO: JOSUE
TEXTO: NUMEROS 13-14
Josué y Caleb fueron los únicos hombres de entre los doce espías que regresaron de la Tierra Prometida que creyeron que los israelitas podían en realidad conquistar el territorio. Josué comenzó a exhortar al pueblo a ir adelante, pero él no pudo influir sobre ellos. En este punto en su vida Josué no había madurado aún hasta alcanzar un lugar de influencia. Aunque tenía la razón, no pudo persuadir al pueblo a que lo siguiera. Ellos no lo miraron a él, siguieron a los otros diez espías. Su buen éxito más tarde crecería en proporción a su serviazgo. Requirió tiempo para profundizar su influencia. Moisés fue su mentor, y eventualmente (después que Moisés murió), se convirtió en el siervo natural para llevar a los israelitas a la Tierra Prometida. Más tarde ellos lo siguieron y obedecieron cada instrucción que les dio (Josué 1:16-18)
OBSERVACIONES SOBRE ESTA LEY… La influencia de Josué creció a causa de su relación con Moisés. (Deuteronomio 31:1-8, 23) Después que Moisés lo instruyó, no sólo fue más pulido en sus habilidades, sino que Josué fue recomendado al pueblo como sustituto. Moisés impartió autoridad a Josué. “Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar” (31:7). La influencia de Josué creció a causa del tiempo y madurez (Números 14, Josué 18) Josué compartió las mismas palabras en Números 14 que en Josué 18. La diferencia fue que esas palabras fueron expresadas más tarde a una nueva generación, por un Josué maduro. “Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?” (18:3) La influencia de Josué creció a causa del momento oportuno (Josué 1:16-18) A veces un siervo tiene poca influencia hasta que sus seguidores quieren ir a alguna parte. Solo cuando los judíos se cansaron de merodear por el desierto prestaron atención a las palabras de Josué. “Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos a dondequiera que nos mandes.” La influencia de Josué creció porque él poseía paciencia e integridad (Josué 1:5-9) Josué continuó creciendo pacientemente aun después que el pueblo rechazó sus palabras en Números 13. Él demostró gran constancia y credibilidad hasta que ellos finalmente estuvieron listos para seguirlo. “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo … Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (1:5-7) La influencia de Josué creció porque él tenía la razón (Josué 23:1-11) Las palabras de Josué sobrevivieron a la prueba del tiempo. Su mensaje nunca cambió y eventualmente todos vieron que tenía la razón. “Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años llamó a todo Israel… y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años. Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa…” (23:1-3)
Mitos sobre el serviazgo y la influencia… 1. Josué y el mito de la administración. Los líderes pueden administrar, pero los administradores no son siervos. Aun como uno de los espías que fueron a la Tierra Prometida, Josué no fue meramente un administrador, sino un siervo. Un administrador hubiera simplemente supervisado el verdadero estado actual de los judíos, y habría distribuido el maná de una manera equitativa. Josué estaba listo para tomar un nuevo territorio. Él y Caleb estaban listos para elaborar una estrategia y verter la visión para el progreso. 2. Josué y el mito del empresario. Los siervos pueden ser empresarios, pero los empresarios no son necesariamente siervos. Josué no fue un empresario intrépido, sino un siervo. Él no iría adelante sin el pueblo, a pesar de su frustración y la de Moisés por ellos. Aunque él ciertamente hubiera podido avanzar más velozmente solo, esperó pacientemente cuarenta años para que se levantara una nueva generación, y luego entró a la tierra con ellos. 3. Josué y el mito del precursor / “pionero” Los siervos pueden ser precursores, pero los precursores a menudo no son siervos. Josué no fue el primer siervo de Israel. Él creció con un precursor, habiendo sido moralmente formado por Moisés. Él, sin embargo, fue el siervo de la segunda generación que siguió al precursor, y comprendió la diferencia. Ser el primero no significa que uno debe llevar a otros consigo. Josué no fue el primero en dirigir al pueblo a través del desierto, pero fue el que terminó el trabajo. 4. Josué y el mito del conocimiento. Los siervos tienen mucho conocimiento, pero el conocimiento no hace a un siervo. Josué sin duda poseía una gran inteligencia, pero su serviazgo era impulsado por su corazón, no por su mente. El valor de su corazón le dirigió a intentar hazañas militares que desafiaban la lógica. La compasión de su corazón le permitió permanecer con un pueblo obstinado hasta que se convencieron de que podían tomar cada segmento de la Tierra Prometida. 5. Josué y el mito de la posición. Los siervos pueden ocupar posiciones importantes, pero una posición no hace a un siervo. Aunque eventualmente recibió la autoridad de Moisés para ser el siguiente siervo de Israel, él estaba sirviendo mucho antes de tomar esa posición. Él fue escogido para ser un espía a causa del serviazgo que demostró en su tribu. Él fue escogido para ser el comandante del ejército de Israel a causa del serviazgo que demostró como soldado. Y fue escogido para ser el siervo de la nación, a causa de las cualidades que demostró como protegido de Moisés.
LA LEY EN LAS ESCRITURAS…
“Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16) “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios11:1) “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres…” (2 Corintios 5:11)
AUTO EVALUACIÓN
¿A qué nivel está mi influencia con los servidores de mi organización o iglesia o ministerio? ¿A qué nivel está mi influencia con los seguidores de mi organización, iglesia o ministerio? ¿Quiénes son los 10 principales influenciadores en mi organización, iglesia o ministerio? ¿Influencio a los influenciadores?

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