En segundo lugar es un evangelio para el enfermo. La segunda de las “leyes espirituales” del evangelio de hoy dice que “hemos pecado y nuestro pecado nos separa de Dios”. El problema con esta ley no es que sea incorrecta, sino que no va suficientemente lejos. Nosotros no solamente hemos pecado, sino que somos pecadores. No solamente hacemos cosas incorrectas, sino que somos incorrectos. El Evangelio no es buenas noticias para el enfermo o para el que se está muriendo. El Evangelio es buena noticia para el que está muerto. Efesios 2:1 “…cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” Frecuentemente se predica que el hombre es como un enfermo en su lecho de muerte que puede hacer poco para salvarse, Dios es el doctor y el Evangelio es la medicina. Dios permanece ante el hombre enfermo con una cuchara llena de medicina y espera para dársela, pero el hombre debe dar el primer paso. Debe responder al deseo de Dios de salvarlo y esto lo hace abriendo su boca para recibir la medicina. Esto es absurdo. Las Escrituras no dicen que el hombre es pecador-enfermo sino pecador-muerto. Un hombre muerto no puede responder a ningún mensaje no importa cuan cariñoso o sincero sea, y el hombre pecaminoso no puede ni dará el primer paso de modo que Dios haga el resto. La salvación no es la decisión del hombre de aceptar la ayuda de Dios, sino el poder de Dios por el cual el pecador es resucitado y recibe gracia para arrepentirse de sus pecados y creer para que de esa manera sea salvo. En el evangelio que predicamos, debemos no solo decir que el hombre ha pecado, sino que es pecador, muerto espiritualmente, con la buena voluntad necesaria para obedecer a Dios estando corrompida y totalmente destituido de esperanza excepto de la misericordia de Dios. Debemos enseñar que a menos que Dios obre en favor del hombre, el hombre morirá en sus pecados y pasara la eternidad bajo la retribución divina. Debemos hablar de la gran necesidad que el hombre tiene de Dios y de la urgencia de clamar al Dios de misericordia para que Él haga por ellos lo que ellos no pueden hacer. A la luz de lo que ha sido dicho, quisiéramos cambiar la segunda “ley espiritual” de “Hemos pecado y nuestro pecado nos separa de Dios.” por “Somos pecadores, corruptos en naturaleza y acciones, estamos espiritualmente muertos, bajo la justa condenación de Dios y totalmente dependientes de Su misericordia. En tercer lugar es un evangelio inexplicado. La tercera de las “leyes espirituales” del evangelio de hoy en día es “Cristo murió por nuestros pecados”. Como en el punto anterior, este definitivamente no es incorrecto, pero es frecuentemente demasiado olvidado e inexplicado. Cuando predicamos el evangelio, también debemos enseñar. La muerte de Cristo va a significar muy poco a los pecadores a menos que se dé una adecuada explicación de por qué y cómo Cristo murió. El hombre perdido necesita más que unos pocos clichés cristianos, él necesita conocer algo sobre Dios. Hoy en día oímos mucho de educadores seculares y sociólogos hablar sobre la “caída de América”, pero parece que este mismo mal ha arribado a la Iglesia. Así es que piensa la iglesia de hoy: “Estamos convencidos de que la teología y la doctrina no tienen lugar en la vida cristiana y que lo realmente enseña doctrina o se refiere a la teología en nuestra predicación a los perdidos solo entorpecerá el mensaje. Hemos intercambiado las grandes verdades del mensaje del Evangelio por pequeñas historias, divertidas ilustraciones y nuestro testimonio personal. Por favor, no me malinterprete, no estoy en contra de nada que ayude a comunicar el Evangelio a los hombres, pero cuando los medios se convierten en el mensaje y el mensaje no es comunicado, se comete un grave error. Lo que Dios ha hecho en mi vida no es lo importante. Lo que es de suma importancia es lo que Dios ha hecho en Cristo a través de Su vida y Su muerte. Debemos dar a entender a los perdidos que lo que es de “primera importancia” es que Cristo no sólo murió por nosotros, sino que vivió una vida perfecta para nosotros, que Él llevó nuestros pecados en la Cruz y fue hecho pecado en nuestro lugar, que Él sufrió la condenación de Dios por cada ley de Dios que hemos roto, que Él murió en nuestro lugar, separado de la comunión con Dios y aplastado bajo el peso de la ira de Dios, que Su muerte pagó la deuda de nuestro pecado antes Dios y proveyó la salvación de Su Pueblo, que Su perfecta vida proveyó para nosotros un regalo de justicia por la cual podemos estar ante Dios como “verdadera justicia de Dios en Cristo”. 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Otro problema asociado con nuestra superficial enseñanza de la Cruz es que no hay suficiente énfasis en la resurrección. Debemos entender que un evangelio que no ofrece salvación debido a la resurrección en sí, no es para nada un evangelio. Si Cristo no resucitó, aun estamos muertos en nuestros delitos y pecados. Cualquier hombre puede morir en un madero, pero sólo Dios puede resucitarlo. Es la resurrección que hace que la historia de la Cruz sea Evangelio (Buenas Noticias) y es la resurrección la que preserva a la historia de la Cruz de ser una tragedia de solamente otro héroe con buenas intenciones que murió para nada. Es creer en la resurrección lo que separa a los fieles de los infieles. Cuando predicamos el evangelio, debemos proclamar con gran gozo y convicción que Uno que obtuvo perdón a través de Su muerte se levanto de la tumba y vive para siempre. ¡Nosotros vivimos, porque Él vive; podemos morir en esperanza, porque Él murió por nosotros; resucitaremos, porque Él resucito!¡Este es el Evangelio!
Publicado por jesus de la cruz en 18 Octubre 2009 at 10:00
A parte de la controversia con los esterotipos que circulan hoy dia como evangelización, quiero referirme a ciertos detalles imporantes.
Tambien en la interpretacion de la vida pasion muerte y resurreccion de Jesus se ha venido transmitiendo, en animo de sinitetizar, errores teologicos: Me llama la atencion lo que usted dice de “ser aplastado por la ira de Dios”, respecto al sacrificio de Jesus.
El asunto radica en las preguntas ¿por que muere Jesus? y ¿por que matan a Jesus?
Se podria colar a la respuesta a estas preguntas una vision incorrecta de la personalidad de Dios.
de hecho, las predicaciones evangélicas le muestran como un dios pagano sediento de sangre y sacrificios humanos, que deliberadamente empuja a su hijo a una muerte cruenta.Ningún padres amoroso puede hacer tal cosa. Es un error.
La Escritura da cuenta que la misión de Jesus fue anunciar el reino a los pobres en Lucas 3 reforzado en Mateo 25,33 ss.(“Tuve hambre y me diste de comer..”) y aqui vienen las causas politicas que le llevan a la muerte, por ser un hombre conflictivo con los poderes de este mundo, predicando contra el reino del mal. Luego, confabulados, los dirigentes religiosos con el poder politico consuman su muerte, que muchos andaban provocativamente buscando acusandolo de blasfemo(Jn, 19,7), de agitador politico (Lc 32,2) de pretender ser hijo de Dios y rey, etc.Y la muerte dada a Jesus era la escogida para los subversivos y esclavos.
Los primeros cristianos trataron de encontrarle una explicacion a lal muerte de Jesus: Sacrifico grato a Dios, Nueva alianza sellada con la sangre, la muerte del siervo sufriente (cordero de sacrificio), rescate y manifestacion del amor de Dios “tanto amó Dios al mundo…”
Sin ambargo, la cruz significa el sufrimiento de Dios mismo y la solidaridad con las victimas. La salvación. Pero Dios no quiere la muerte porque es un Dios de Vida.
La muerte de Jesus no es cosa del pasado, el escandalo de la cruz permanece en lo que se ha llamado los pueblso crucificados.