Esto nos lleva a un segundo principio que quiero compartir en esta entrega. El segundo principio o disciplina que aprendemos en Querit LA DISCIPLINA DEL EQUIPAMIENTO (1 reyes 17:2-5) Esta clase de rudo entrenamiento militar es precisamente lo que Dios tenía en mente cuando envió a su siervo Elías de la corte del rey Acab al arroyo de Querit. ¡Qué poco sabía el profeta que eso de estar escondido en Querit habría de ser su experiencia como recluta! Allí, el sería entrenado para confiar en su líder, para que pudiera finalmente dar la batalla a un enemigo peligroso. Pero, para lograr esto, el Señor le “iba a quitar lo creído al recluta muela” en Querit. (17:2-5) Su entrenamiento no es lógico Al leer estas palabras y tratar de imaginar el ambiente original comenzamos a ver la sorprendente naturaleza del entrenamiento de Dios. Lo más lógico, aparentemente habría sido dejar a Elías frente al rey, para utilizar al profeta como un aguijón persistente, presionando al impío monarca a la sumisión, obligándolo a rendir su voluntad a aquel que lo había creado. Después de todo, ninguno de los consejeros y asesores del rey Acab tenía la integridad de Elías. La única cosa lógica habría sido dejar a Elías en la corte del rey. El plan de Dios siempre está lleno de sorpresas y misterios. Dios quería lograr cosas más profundas en la vida de Elías, cosas que prepararían a Elías para encuentros que habrían podido destruir a un siervo menos obediente, menos consagrado, menos preparado. Por tanto Dios lo envió de inmediato a un lugar de aislamiento, escondido de todo el mundo, donde no solo estaría protegido del daño físico sino además sería preparado para una gran misión. Para que un piadoso héroe sea útil como instrumento importante en las manos de Dios, tiene que ser humillado y obligado a confiar en él. Le tiene, en otras palabras que “bajar los humos” O, como le encantaba decir a A.W. Tozer: “Es dudoso que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre sin antes no lo ha herido profundamente”. Mi observación a través de los años ha sido que cuanto más profunda sea la herida, mayor será la utilidad. Su entrenamiento es incómodo Muchas veces en el AT los nombres originales tienen un significado simbólico. Este es precisamente el caso de la palabra hebrea “Querit”. Aunque hoy nadie sabe puede identificar el lugar de ese arroyo, lo que si sabemos es que toma su nombre del verbo origina “Cha-rath”, que significa “cortar, tronchar”. La palabra se usa de ambas formas en el AT: como ser cortado de la compañía de los demás, o de las bendiciones de un pacto; y también ser tronchado como pudiera uno tronchar madera para construcción. Así pues mientras estuviera en Querit, el hombre que había sido vocero de Dios al enfrentarse a Acab, sería “cortado” de toda relación y actividad que pudiera serle atractiva. Al mismo tiempo, Elías sería humillado a medida que Dios utilizará esa incómoda situación para obligarlo a confiar en el para sus necesidades cada día. Su entrenamiento nos hace siervos de Dios y no voceros de Dios. Pero había un problema en este aspecto: Elías era un vocero de Dios, pero no era todavía, en verdad un hombre de Dios. Examinemos porque digo esto. En 1 Reyes 17:1, el escrito describe a Elías simplemente como : Elías tisbita,. Había salido quien sabe de donde y de repente está frente al rey para comunicarle un mensaje de parte de Dios. Pero en el vrs. 24, como resultado de su experiencia de entrenamiento básico en el campamento Querit, es llamado “un hombre de Dios”. Al comienzo de este capítulo, el es simplemente Elías, uno de los pueblos de Tisbe, un lugar de Galaad. Pero al final del capitulo surge como “un hombre de Dios. Lo que está entre los versículos 1 y 24 es lo que a mí me gusta llamar la experiencia del campamento de reclutas de Elías. Sin embargo que pasará y como será educado en ese campamento será el tema del próximo artículo. No olvide estamos viendo a Elías un hombre dispuesto a servir a Dios. ¿Qué lugar le ha dado Dios a usted? Cualquiera que sea Dios le dice: “Tú estás de pie frente a mí, y quiero utilizarte. Quiero usarte como mi vocero especial en este tu tiempo, aquí y ahora. Elías esta figura enjuta y valerosa, que salió de quién sabe donde, y que se metió de repente en las páginas de la historia, es un claro ejemplo del valor de una vida completamente entregada a Dios. A pesar de ser un hombre desconocido, que provenía de un lugar apartado y atrasado fue llamado para estar firme contra el mal en el más turbulento, violento y decadente de los tiempos. Mire a su alrededor. La necesidad sigue siendo grande, y Dios está todavía en la búsqueda.