Cuando se muere una promesa de Dios II parte

. Empecemos por ver la antesala de esta promesa, por razones didácticas la llamaré LAS CONDICIONES DE LA PROMESA. (Vrs. 8-11) Quizás es muy probable que usted esté diciendo, estoy pasando por un momento de que algo que Dios me prometió, empezó a crecer, pero ahora se me está muriendo. Veamos como se generó toda la promesa en esta mujer. ¿Cuáles serían algunas cosas para incubar o “embarazarse” de las promesas de Dios. Está mujer tiene varias características.

Ella tiene un protagonismo espiritual. El texto dice que ella “insistentemente” buscaba al profeta de Dios. Cada oportunidad que se le presentaba para estar cerca de Dios, la aprovechaba. Me imagino que le encantaba escuchar las historias de Eliseo, su devoción a Dios, la entusiasmaban, de tal manera que cada vez que Eliseo se aparecía por su barrio, no desaprovechaba la oportunidad de llevarlo a casa. Esta mujer reconoce donde acercarse a Dios, y con quien hacerlo. Dice el texto que esta mujer era “una mujer importante”. La expresión puede traducirse “altanera, noble, orgullosa”. Es decir el texto deja bien claro que es una mujer de alcurnia. La palabra “insistentemente” no solo habla de perseverancia, sino también de fuerza, se puede traducir como “endurecer”. Lo que deja en claro el texto hebreo es que es una mujer de carácter, y que no aceptaría un no de parte de Eliseo. Por otro lado la mujer tiene percepción espiritual. Ella desarrolla entendimiento de quién es Eliseo y como es Eliseo. Ella usa esta palabra “entiendo”, la palabra hebrea habla de discernimiento, de percibir con los sentidos espirituales. La mujer ve algo diferente en Eliseo. “Es un varón santo de Dios” diría a su marido. En el hebreo el término “santo” va antes de varón de Dios, esto para dar énfasis en el carácter de Eliseo. Antes del carisma “varón de Dios” viene el carácter “santo”. La mujer sabe exactamente cuál es el orden de Dios. A diferencias de muchos pastores de nuestras congregaciones en El Salvador, en donde la gente admira el carisma, a costa del carácter. Pero la mujer también tenía una preparación espiritual. La mujer quiere más de Dios, para esto deberá preparar su casa, su corazón para que haya más de la presencia de Dios. El proceso de esta mujer es interesante, ella quiere que las cosas de Dios, ya no sean solo encuentros, ella lo quiere permanente en su casa. Una pieza en la entrada de la casa (2 Samuel18:33, 1 Reyes 17:19). Es decir un lugar agregado al frente de la casa, es la idea de la mujer. Este espacio podía dar al patio o a los departamentos interiores, por eso se le llama “cámara de paredes” ¿Qué implicación tiene esta casa para una preparación espiritual? ¿Por qué es necesaria la preparación espiritual para recibir una promesa? Note que hay varias cosas que sobresalen. La mujer incluye una cama, una mesa, una silla y un candelero. No es un cuartucho, es toda una instalación equipada, el propósito según ella es “para que se quede en él”. Entonces esta preparación implica la intención de hacer todo lo posible para que la presencia de Dios esté lo más cómoda posible. Si uno hace esto ocurrirá algo muy especial, dice el vrs. 11 “vino allí y se quedó”. Se “quedó”, no tuvo otra alternativa, era tan bien recibido que no se pudo ir. La expresión “durmió allí”. Habla ya de un proceso latente en su vida, ya tiene la promesa, sólo que “está dormida”. No se ha dado cuenta que sus condiciones ya están dando fruto, pronto verá el nacimiento de lo que había anhelado por muchos días, un hijo. Ahora pasemos en segundo lugar AL CRECIMIENTO DE LA PROMESA. (Vrs. 12-17). Me parece curioso, que una vez despierta el profeta, el está tan agradecido con la Sunamita, que ahora le va a preguntar que puede hacer por ella. ¿Como crece la promesa una vez que ha entrado a tu vida? Crece a través de varios conceptos que aparecen en esta porción. El crecimiento de una promesa depende de la iniciativa de Dios. “Llama…y vino ante el”. Eliseo toma la iniciativa, probablemente sintió de Dios, darle algo a su vida. Ella no está pensando en tener una promesa, sólo le agrada estar cerca del varón de Dios. Pero Dios es así, el quiere bendecir, el toma la iniciativa. Porque que conoce nuestro anhelo por su presencia. Ve usted la expresión de Eliseo “has estado solícita”. Esta palabra describe la pasión de esta mujer. El crecimiento depende del carácter de Dios. Llama la atención que cuando Eliseo le pregunta ¿Qué quieres que haga por ti? La mujer dice que nada. ¿Por qué? ¿Será que no necesitamos nada de Dios? Sí necesita un hijo, pero eso es tema antiguo y doloroso, no hubo respuesta, y ya no hay posibilidades de algo en esa área. Ella aprendió a vivir con esa carencia, así que dice “nada”. Otro detalle curioso es la pregunta de Eliseo. ¿Por qué le dice que el puede hablar con el rey o con el general? Es como si Eliseo dijera, oye tengo influencias, puedo hablar bien con mis amigos. ¿Por qué asume que ella desea ser beneficiada por los poderosos? Ahora bien la pregunta de Eliseo limita la respuesta de la mujer. Es decir sesgo la muestra. Otra cosa que me intriga, es si Eliseo era el profeta que sabía lo que ocurría en lo oculto y Jehová se lo revelaba (2 Reyes 6:12), porque aquí ¿no sabe que desea la mujer? O cuando ella llega llorando dice: “déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo y no me lo ha revelado”. Que golpe para el profetismo exitista que hay hoy en nuestro medio! En donde profetas y profetizas, proclaman que Dios les habla siempre, que son canales exclusivos del Altísimo, que se jacten de tener siempre una palabra profética. El gran Eliseo, puede reconocer que es limitado, que Dios a veces no le habla, ni que sabe lo que está pasando. Que habrán momentos, en que el deberá saber las cosas, sólo por interactuar con las personas, relacionarse con el dolor, tener manos atadas ante el que sufre, para hacerlo sentir humano y no un diocesillo fuera de este mundo. El crecimiento depende de la soberanía de Dios. Debemos notar que Eliseo está seguro que Dios quiere bendecir a esta mujer. El tendrá los medios, y siempre los tiene para saber que es lo que necesitamos, en lo profundo de nuestro ser. En lo que fallamos, sufrimos , cuáles son nuestros vacíos, de que carecemos aunque nos neguemos como la Sunamita . Quiero que entienda esto, una vez que Dios ha decidido bendecirlo nada, ni usted mismo lo detendrá para hacerlo. Ve la frase de Eliseo “llámala y la llamó” Aquí ya es un decreto, no hay preguntas, no le dice “quieres tener un hijo? No señor, toma la bendición mujer porque así Dios lo decreta. “a un año, tendrás un hijo”. Allí está el nacimiento de la promesa, y ahora va a crecer para sorpresa de ella y de su marido. La mujer no le creyó, pensó que se burlaba de ella. Cuando queremos dar esperanza por medio de la palabra profética, muchas veces seremos vistos como crueles porque hablamos a los corazones que han perdido la esperanza. La parte más importante de la siguiente parte del versículo es “mas” en hebreo es “a pesar de”. Sí, a pesar de ella, recibió la promesa de bendición, y se cumplió. Luego dice “y el niño creció”. Se pueden usted imaginar cuantos recuerdos tendría, su primer cumpleaños, su primer diente, sus primeros pasos. Su promesa crecía sin ningún problema, Dios era bueno. ¿Cuántos años habrán pasado desde que nació el niño? No se sabe, pero quizás llegaría a los 15 o 16 años. Pueden imaginar, disfrutar de esa bendición sin tener que preocuparse por algo? Sin embargo, la historia va a dar un giro inesperado

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