Una evaluación de los cinco ministerios II parte


el oído es comparado al don de profecía

el oído es comparado al don de profecía

El sentido del oído está dividido en dos secciones, llamada la rama vestibular. Cada una de estas desempeña una función específica e indispensable para el buen funcionar del cuerpo. La rama coclear es la que se ocupa de captar los sonidos, es la que hace la función de oír, pero la rama vestibular tiene a su cargo la función de dar el equilibrio o balance al cuerpo. Aún cuando podemos ver a dónde vamos, si carecemos del oído nos falta balance. Recuerdo que una vez se me tapó el oído y sólo sentía un zumbido y un vacío muy grande en la cabeza: caminaba inseguro. El oído complementa a la vista, que aunque tiene largo alcance carece de la habilidad de detectar cosas u objetos que se aproximan por detrás, afuera de su dirección, porque puede captar sonidos, voces o mensajes que advierten al cuerpo de un peligro que se acerca, recibe información que indique un desvío en el camino o explicación del porqué de las circunstancias presentes, así como exhortación a continuar en el camino, etc. Llegamos a conocer a las personas por el sonido de su voz, y aunque nos las veamos sabemos quienes son. La mayoría de nuestra información viene a través de la vista y el oído, podemos decir que éstos son los sentidos fundamentales. Al hablar de fundamento, claramente viene a nuestras mentes Efesios 2:20: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra de ángulo Jesucristo mismo”. El profeta es para el cuerpo de Cristo, lo que el oído es para el cuerpo humano. El profeta complementa la visión apostólica a tal grado que la porción de Proverbios 29:18 puede traducirse correctamente : “Donde no hay visión o donde no hay profecía. El profeta tiene en el cuerpo de Cristo, la doble función que el oído tiene en el cuerpo humano. Por un lado funciona como rama coclear oyendo lo que el Espíritu dice a la iglesia y como rama vestibular dando equilibrio y balance a la visión apostólica. El profeta complementa la visión apostólica con palabra de Dios para situaciones específicas y alguna veces funciona como vista dejando saber cosas que vienen como el caso de Agabo en Hechos 11:28 donde el profeta dijo por el Espíritu que vendría una gran hambre. Eso permitió que la iglesia se preparara. Un ejemplo de cómo la combinación de la vista y el oído ensancha nuestra capacidad receptiva, es el de los efectos de sonido en las películas y los programas radiales. En las películas, aunque se ve lo que ocurre, sino va acompañada de sonidos, carece de expresión. Pensemos en una escena en que las aguas de un río corren montaña abajo y llegan a convertirse en una gran cascada. Si la vemos pero no la oímos, no produce mucho efecto. Por otro lado en la radio, si se nos narra la escena y oímos su sonido pero no lo vemos, aunque nuestra imaginación añade árboles, rocas, flores, etc. La imagen mental es muy pobre. Pero al combinar ambos, la vista y el sonido, sentimos en nuestro ser el impacto de aquella presentación. Muchas veces la visión apostólica por sí sola no nos emociona ni activa; tampoco el simplemente escuchar una voz profética exhortándonos, por ejemplo, a continuar firmes en la fe. Pero al tener ambos, la visión final y la motivación actual, en nuestro ser despierta con nuevas energías y mayor vigor, un interés duradero. El don profético también equipa al cuerpo de Cristo a aprender a escuchar la voz de Dios. Hay muchas voces hoy en día, y necesitamos saber cuál es la de Dios. Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen” (Jn 10:27) . Llegar a conocer una voz, no es asunto de un día para otro, por tanto el profeta oye por el cuerpo, y luego ayuda al cuerpo a conocer esa voz. Con el sentido del oìdo pasa algo semejante al de la vista, se necesitan dos oídos para poder apreciar la dirección de donde vienen los sonidos. También se necesitan otros profetas para juzgar la profecía y cuidar la voz que se oye sea la del Espíritu de Dios. 1 Corintios 14:29-30 dice: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres y los demás juzguen. Y si algo fuere revelado a otro que estuviere sentado , calle el primero.

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3 comentarios en “Una evaluación de los cinco ministerios II parte

  1. Pingback: Los números de 2010 « La casa del Padre

    • Tienes toda la razon hermana, asi que hay que vivir bajo las normas de la Palabra para no caer en garras de estos lobos con piel de oveja.

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