La matemática de Amós: X+1 VII parte

Ahora volvámonos al 8 pecado que Amós sanciona. Aunque ahora vuelve a acusar a Israel (2:6) en realidad Amós continúa su denuncia del pueblo de Dios, ahora expone el derrumbamiento de la vida persona y social que resulta en el rechazo de la verdad. Veamos nuevamente el contexto de este pecado. El segundo cargo es de mayor importancia, el pueblo de Dios ha contradicho la salvación divina (2.6-12). Es decir su cuarta transgresión y la octava en el orden de pecados es la contradicción entre lo que decimos ser y lo que somos. Aquí se subraya el hecho de que Dios cuando se acerca a su pueblo a fin de revelarse asimismo, no solamente da a conocer la verdad, no solamente indica una nueva forma de vida, sino también como hemos de ver, trabaja para hacer posible esa vida. En esto consiste la salvación divina, realizada plenamente por Dios, contradicha plenamente por el pueblo. Amos inicia el proceso de Israel con una arrolladora exposición de los pecados del pueblo de Dios. Los ve desde tres ángulos: sus pecados con otras personas, contra la revelación y contra la gracia (2:3:6-8). Como es la consumación del pecado. En los vrs 6 y 7 se señala como ellos han pecado contra otras personas y si bien hay posibilidad de dudas en cuando a puntos individuales de interpretación. El pueblo sostenía tres grandes principios y actuaba en base a ellos: la importancia primordial de buscar las posesiones materiales (el pecado de la codicia), y el desprecio de los derechos ajenos (el pecado de la indiferencia y la opresión) y la promoción irrestricta de las ventajas propias (pecado del egoísmo). El aspecto totalmente devastador de esta situación es que estos son precisamente los pecados que habían descubierto y condenado en los paganos. Ahora estas mismas faltas aparecen como los pecados del pueblo de Dios. Aquí hay lecciones sobre las cuales debemos meditar. Cuando la gracia de Dios procura abrazar al hombre, su propósito es hacerlo verdaderamente humano, dicho de otra manera, la obra salvadora de Dios tiene como fin hacernos como Jesús, el hombre perfecto. Negamos esta gracia cuando erróneamente nos aislamos del mundo, de sus necesidades, y cuando limitamos nuestra conciencia de pecado a aquellas ofensas que cometemos contra el primero y más grande mandamiento y desechamos como poca cosa los pecados en contra del segundo mandamiento. Al acusar a su pueblo de haber rechazado su ley (2:4,5), el Señor halla evidencia para apoyar los cargos en los delitos sociales del pueblo. El segundo aspecto del pecado de Israel es la desobediencia a los mandamientos específicos de Dios, entre otras palabras, pecados contra la revelación. Padre e hijo se acuestan con la misma mujer y así profanan mi santo nombre (2:7b). En justicia a la construcción hebrea debemos hacer aquí dos cambios, primero en lugar de “y así profanan” debemos de leer “a fin de profanar”. En otras palabras, cuando la gente hace lo que ellos saben que es ofensivo a Dios, la biblia declara lisa y llanamente que lo hacen a fin de ofenderlo a él. Todo pecado que se cometa en forma deliberada y a sabiendas, implica desconsideración, una afrenta a Dios. El otro ajuste de traducción consiste en omitir la palabra “la misma”. El cargo no tiene que ver con alguna extraña perversión sino que implica: todo varón adulto, sin excepción es mujeriego. Sin duda esto es lo que Amós quiere decir, aunque si estaba dando su propia interpretación del fenómeno que los participantes, estaban en actividades sexuales religiosas. Y las mujeres involucradas serían las prostitutas sagradas que se dedicaban a Baal. Amós no se dirigía a los cananeos, sino a gente que había recibido una clara revelación. Fue así como el pueblo de Dios había llegado a parecerse a los paganos, no solamente en la manifestación social de sus pecados, sino en la asidua práctica del principio de la auto gratificación. El placer sexual había reemplazado el nombre santo de Jehová como el principio rector de la vida. Los vrs. 6-8 resuenan con los actos pecaminosos de Israel. Los vrs. 9-11 con los actos redentores de Dios: el verbo en primera persona del singular aparece 5 veces y en dos ocasiones se le refuerza con el pronombre personal. Pero Israel había despreciado la obra redentora de Dios. Si hay algo que asombra a Dios más que cualquier otra cosa en la vida de su pueblo es el hecho que el les haya manifestado claramente su camino, por palabra y obra y que ellos lo hayan negado y rechazado. Israel no apetecía ni la manifestación de una vida santa ni la declaración de la verdad divina. Ahora la última acusación está en contraste con todo esto, porque señala la severa reacción del Señor: El pueblo de Dios ha perdido su derecho de disfrutar el favor divino. Dios habla en primera persona: “yo destruí”, yo os hice subir” y yo os apretaré”. Luego usa el término “venganza del pacto”. Esto nos advierte que nuestra condición de miembros del mismo nunca debe dar lugar a una complacencia moral, pues si bien las promesa de Dios jamás pueden variar, la realidad de nuestra posesión y herencia de esas promesas siempre debe estar sujeta a escrutinio, para que nuestra seguridad esté bien fundamentada y no basada en la falsedad. Cuál fue la consecuencia de su pecado La cuarta acusación de Dios hacia su pueblo es que Amos anuncia que han entendido mal el amor de Dios. (3:1-2). Quizá una pequeña traducción nos ayude a sentir el asombro y la sorpresa que habrían provocado las palabras de Amós registradas en estos versículos. En lugar de “contra” (vrs. 1) léase “acerca de “. La expresión neutra “acerca de “ apunta a la sencilla realidad de tal manera que las frases siguientes resultan más contundentes. El Señor tiene cinco verdades que pronunciar en cuanto a su pueblo. Cuatro son descriptivas y la quinta señala la consecuencia. Al dirigirse a Israel , el profeta recuerda que este es el pueblo de la elección y la adopción. Eran los elegidos de Dios. Eran sus redimidos (toda la familia). En cuarto lugar poseían los privilegios en una identidad única del pacto. Por tanto dice Amós: os castigaré por todas vuestras rebeliones dice Amós” El pecado entre el pueblo de Dios es cosa desesperadamente grave. Los paganos caen bajo la condenación de Dios por no haber oído la conciencia por lo tanto su pueblo cae en una triple condena. Cuanto más Dios se acerca a alguien su propia luz, tanto más funesto resulta escoger las tinieblas. Bueno así que privilegios especiales, obligaciones especiales; una gracia especial, una santidad especial, una revelación especial, escrutinio especial; un amor especial, una respuesta especial…la iglesia de Dios nunca puede eludir los peligros que corresponden a su singular situación en esta generación. Debemos escuchar Amós y su mensaje hoy más que nunca, porque puede que el León esté a punto de rugir otra vez hoy en el siglo XXI

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