Ahora el septimo pecado da un giro interesante en el discurso de Amós. Mientras su mensaje concitaba la atención de sus oyentes, es probable que muy pocos hayan advertido hasta que punto la historia de las naciones circundantes representaban también un lazo de juicio que pronto habría de apretarse alrededor de sus propios cuellos. Las primeras tres naciones señaladas, Siria, Filistea, Tiro, pertenecían al entorno político de Israel y nada más. Pero conforme el punto de vista bíblico las próximas tres, a saber, Edom, Moab y Amón eran primos de Israel, es decir el juicio divino ahora empezaba a hacerse sentir dentro de la familia de fe. Vale la pena aquí notar que cuando se condena estas naciones, tanto las totalmente paganas como las no paganas, la base de la acusación nunca es que ellas hayan actuado en detrimento de Israel. Así que veamos como es el contexto de este pecado Acaso los oyente3s no sintieron alguna punzada de intranquilidad cuando Amós pronunció el nombre de Judá como el próximo objetivo del desagrado divino? Probablemente no. Las relaciones entre las partes separadas del pueblo de Dios casi nunca habían ido más allá de la coexistencia pacífica y dentro de la memoria de los vivientes, Joas, padre de Jeroboam, había sido provocado a guerra por Amasías rey de Judá y había efectuado severas represalias destruyendo el muro de Jerusalén. Es probable pues que la mención de Judá solamente provocara gritos burlones, sin embargo Judá formaba parte del pueblo de Dios, y para Amós formaba parte de una unidad establecida por Dios en Egipto. Sus flechas de condenación ya empezaban a caer dentro del área del blanco de la condenación. Veamos entonces como es la consumación del pecado
Inmediatamente su línea de ataque varía: La cuarta transgresión de Judá es que “menospreciaron la ley de Jehová” (2:4)Así mismo por sus actos visibles de injusticia (2:6-8) pronto es llevada hasta sus raíces en el rechazo de la voz de Dios, hablando por medio de los profetas. Sean cuales fueren sus pecados en contra de la coz de la conciencia, esto ya no es el hecho principal. Han pasado el punto desde el cual ya no pueden volver, rechazando y silenciando la voz de la revelación. Creían que su privilegio central consistía en disfrutar de un trato personal con Dios que había sido negado a las naciones circundantes. “Las castas menores fuera de la ley” ahora ese privilegio se convertía en su peligro principal. ¿Cuál fue entonces la cuarta transgresión de Judá? Veamos las consecuencias de su pecado Primero menospreciaron la verdad divina (2:4,5). Si bien esto constituye el pecado específico de Judá , también lo es de Israel, como lo vemos en el vrs. 12. En el vrs. 4 se señalan tres contrastes comenzando con el que existe entre lo divino y humano. Amos habla de la ley de Jehová y también de mentiras en pos de las cuales anduvieron sus padres. Poseyendo la ley del Señor, prefirieron las tradiciones humanas. La tradición ni es una guía segura. El error popular de una generación se convierte en el axioma de la siguiente generación. La autoridad humana tampoco es una guía segura, pues los hijos canonizan los errores de sus padres. El único fundamento seguro para la vida es la palabra que Dios ha pronunciado. Fue en la contienda entre la Escritura y la tradición, entre la Palabra de Dios y la sabiduría hereditaria de los hombres, el profeta puntualiza el contraste entre la verdad y el error, y es este segundo contraste que debemos notar. La ley se alza en contra de las mentiras. La verdad que en la época de Amós había sido menospreciado consistía en la ley de Jehová y sus ordenanzas. Ninguna de estas dos expresiones comunica totalmente el significado adecuado. Ley no significa “legislación sino instrucción”. Luego encontramos el contraste entre rechazaron y no guardaron la Palabra de Dios, sino por el contrario le hicieron errar sus mentiras en las cuales anduvieron también sus padres. Tanto en lo que rechazaron como en lo que no aceptaron, todo su ser estuvo involucrado. “Menospreciaron “señala su estado mental, es decir un estado mental que primero desprecia y luego deshecha; las mentiras también pertenecen a la actividad de la evaluación mental y a la adopción del error como si fuera verdad. En contraste los verbos guardaron y anduvieron implican estilo de vida que surge de las decisiones efectuadas con la mente; una vez se haya abrazado la mentira, ella orienta el camino, el rumbo de la vida. El pueblo comenzó abandonando en su mente la comunión con Dios y la fortaleza fundamental de la verdad divina, luego nada pudo impedir que ese rechazo apareciera en la vida: asimismo la voluntaria aceptación de la mentira como autoridad resulto en una vida extraviada. De este modo Amós resume muy sintéticamente la doctrina de la Biblia, de la vida de santidad como aquella vida que ama y obedece la verdad. Pero cuando ya no se ama la verdad, ni se le guarda en la obediencia diaria, se le ha rechazado por completo; y de esto se acusa a Judá. El pueblo de Dios ha menospreciado la verdad divina.