Tres iconos se fueron: David Carradine,Farrah Fawcet, Michael Jackson

David Carradine 7

lQuiero reflexionar en este artículo y hacer un paréntesis de la serie de Amós, que luego retomaré.  Y es que desde hace varios días tengo una carga de escribir acerca de los héroes que vimos en mi generación y que ahora están desapareciendo. Originalmente lo iba hacer acerca de David Carradine, el famoso “Kung Fu” serie que fue mi inspiración para adentrarme un tiempo en las artes marciales. ¡Como admirábamos mis amigos y yo a Kwai Chang Caine! (ese era su nombre en la serie). Lo que me encantaba era su dominio, su sabiduría y su paz tan grande y contagiosa. Sabíamos que kung fu no pelearía sino solo si se le llevaba a esa opción. Pero cuando lo hacía, wow! Nos encantaba ver todas sus habilidades en cámara lenta. Por alguna razón y debido a mi temperamento hiperactivo, deseaba ser así de calmado, controlado, y lleno de habilidades para partirle la cara al que me orillara a eso. Luego vino la noticia de su muerte. Y sentí que mucho de la magia del cine se había hecho pedazos. En este caso el pesar fue generacional, pues si a mí me encantó como “kung fu”, a mi hijo que tiene 19 años le emocionó como Bill en la cinta “Kill Bill, con la actriz Uma Thurman, que era basada en una especie de tira cómica japonesa. Cuando nos dimos cuenta de la noticia de David Carradine, se presentó la unión de dos generaciones (mi hijo y yo) con un mismo personaje. Yo dije: “se murió kung fu” y mi hijo dijo se “murió Bill”. Pero lo que me pareció chocante, es la forma en que murió. El gran Kung Fu murió dentro de un closet, desnudo, con un lazo que le amarraba el cuello y los testículos. Y es que según su ex esposa, Carradine era muy dado a las perversiones y aberraciones sexuales. Le gustaba el sadomasoquismo. Que patética muerte, para el gran controlado Kung Fu. Mark Twain dijo una vez: los hombres son como la luna, todos tienen un lado oscuro. Y Carradine no era la excepción. Que nos enseña la muerte de David Carradine? Lo contradictorio de levantar una imagen de éxito, y tener una vida de aberración y mentira. Bueno, lo más curioso es que David Carradine, no está solo, miles viven la vida de esa misma forma. Al pensar en esto no pude dejar de reflexionar   sobre la vida de Sansón . Se dice que su problema fue sólo Dalila y su debilidad revelarle el secreto de su fuerza, pero sus problemas eran un poco más amplios: tres mujeres filisteas, incluida una prostituta, y toda una vida de «tomar atajos» y «hacer lo que me gusta». Precisamente con esa frase «hacer lo que a mí me gusta» se puede resumir su vida. Sansón siempre prefirió hacer lo divertido ante lo necesario, lo agradable ante lo conveniente. Su vida estuvo llena de aventuras, de demostraciones de poder y vanagloria, comenzó siendo la esperanza nacional y terminó perdiendo los ojos, la vida y siendo la vergüenza de su pueblo y la burla de sus enemigos. Un hombre puede haber estado en altas posiciones o desarrollado grandes obras, pero lo que le asegurará llevar su vida a feliz término no será su fortaleza, sino su carácter. La fuerza te impulsa, pero el carácter te cuida. La fuerza de da alcance, pero el carácter te sustenta. El carácter no es tan evidente como el fruto, pero tarde o temprano se manifiesta. Se puede ilustrar este principio utilizando una botella de vidrio. Hay hombres que son como una botella parada al revés (todo el peso recae sobre la parte más pequeña), su proyecto o visión es más grande que el carácter que lo sustenta y con cualquier brisa todo se les cae encima. Sople la botella y  podrá derribarla en tan sólo dos intentos. Por el contrario, cuando el carácter de un hombre es más grande que su visión, permanece firme a pesar de la tempestad. Luego coloque la botella nuevamente, esta vez con la boquilla hacia arriba, y le sera imposible derribarla. Lo importante no es haber llegado muy lejos hacia arriba, sino, tener una zapada de carácter tan fuerte que pueda soportar tal estructura a lo largo de los años. Precisamente así murió Sansón: aplastado sobre una estructura de un gran edificio que el mismo lo derribó utilizando sus fuertes brazos. (Jueces 16:29-30) Y así murió “Kung Fu”. No puedo decir la típica frase de “descansa en paz” porque si murió sin Cristo, dudo que lo hará

                      

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