En la Biblia encontramos muchas veces conceptos de todo tipo. Encontramos conceptos médicos, botánicos, geológicos, etc. Uno de los que más me impresiona es el del área de las matemáticas. En la disertación de Amós encontramos la fórmula X+1. Como todo problema matemático, se trata de despejar la variable que está oculta, mediante procesos, que a lo mejor son complicados. (Nunca me gustó la matemática). En el capítulo 1 al 2 encontraremos esta ecuación. El estilo de Amós es que declara en los primeros 2 capítulos 8 pecados y menciona 6 naciones. Menciona Siria, luego Filistea, luego Tiro, luego Edom, luego Amón, sigue con Moab, luego Judá y finalmente Israel el Reino del Norte. Lo interesante del estilo de predicación de Amós es que si uno mira un mapa, su discurso empieza desde lo más lejano del pueblo de Dios. El usa una especie de espiral que se mueve como un tornado o remolino y finalmente alcanza al pueblo de Dios. Esto hizo que la gente al escucharlo, prestara al principio mucha atención, porque estaba hablando del juicio de Dios a gente que siempre había sido enemiga de Israel. Lo nerviosos que se debieron haber puesto cuando vieron que el juicio de Dios se iba acercando a ellos y a su tierra. Así que la manera que voy enfocar estos artículos es tomar la ciudad, luego especificar cuál fue su pecado, seguido por el contexto de ese pecado, la consumación del pecado y finalmente cuáles fueron las consecuencias del pecado. Curiosamente, ustedes notarán que los pecados que Amós condena, no son en realidad pecados que generalmente se consideran pecados, en la manera tradicional, en realidad están más enfocados en los pecados de la injusticia, el abuso, el robo y el aprovechamiento de los débiles y pobres. Es sorprendente ver que los pecados por los cuales Dios condena a estas naciones son pecados que toleramos a diario. Por otro lado el pecado que Dios señala a su pueblo no son los típicos pecados que nosotros hoy consideramos como los más groseros. Amós nos muestra que Dios tiene una manera distinta de evaluar los pecados de la gente y de aborrecer cosas que quizás nosotros no aborrecemos.
Pasemos entonces a la primera fórmula X+1 de Amós. Empezaré por el contexto de este pecado, La fórmula de de Amós “por tres pecados no por el cuarto” implica que Dios fue tolerante con los tres primeros pecados y luego fue que paciencia se colmó con el cuarto pecado, de tal manera que Dios tuvo que juzgar a la nación que menciona. Eso habla mucho de la misericordia de Dios. En este pasaje específico, para Amós la ley escrita en la conciencia se expresa en términos de relaciones humanas. Sin duda algunas de las naciones paganas sostenían creencias religiosas paganas y practicaban ritos espantosos. Pero Amós ni siquiera habla de ello al pasar su diagnóstico. El reflector no se enfoca sobre lo que estas naciones hayan hecho o no a Dios, sino sobre lo que han hecho a los hombres. La barbarie (v.3) durante las campañas militares de Azael, medio siglo antes, el despiadado tráfico de esclavos que involucraba poblaciones enteras (v.6b), la violación de un pacto (v.9) el odio antinatural y persistente (v.13) y los muertos (v 2:1). Al examinar esta lista de relaciones rotas, hallamos que no se trata de una fortuita colección de acusaciones, sino una enunciación cuidadosamente estructurada. Amós examina violaciones a las relaciones generales de la vida, es decir, entre un ser humano y otro, las responsabilidades particulares de a vida entre hermano y hermano; finalmente las obligaciones especiales de la vida, a saber, la actitud de los fuertes hacia los débiles. De esta manera el profeta se pronuncia a favor de seis principios de conducta humana. Ahora veamos la consumación del pecado. Escuche las palabras de Dios, el ruge desde Sión y truena desde Jerusalén. Damasco era la capital de Siria o Aram. Ninguno era tan grande enemigo de Israel como esta nación. Siempre había luchado contra Israel. Siria estaba ubicada en el noroeste del Jordán. Note particularmente que el pecado de esta nación es “trillaron a Galaad con trillos de hierro”. No es difícil ubicarnos dentro de la mentalidad cultivada por el esfuerzo bélico de Azael y sus sirios. (1:3-5). De habérsele hecho una entrevista, sin duda el comandante en jefe de las fuerzas reales habrían dicho: “Hay una sola forma de hacer la guerra: debes golpear al enemigo con todo lo que tengas, en todas las formas que puedas” Y si alguien hubiera levantado su voz de protesta, en medio de la humanidad contra la idea de llevar la guerra al extremo, de la deliberada tortura de los cautivos, tarde o temprano habrían respondido: “estamos en guerra ¿acaso no lo sabías?.Para algunos las circunstancias excepcionales justifican medidas excepcionales y eliminan limitaciones convencionales. Puede que los hombres pensemos así pero Dios no. Azael no está en la libertad de tratar a las personas como cosas. Y esta es su cuarta trasgresión. He aquí el primer principio moral absoluto a favor del cual Amós se pronuncia: LAS PERSONAS NO SON COSAS. Supongamos que al decir que Azael “trilló”a Galaad, Amós no lo diga literalmente, que hayan usado animales para arrastrar pesadas plataformas de madera con tachones de pedernal, vez tras vez por encima de los cuerpos postrados de Galaaditas vivos. Tómelo en sentido metafórico, pero pregúntese que significa la metáfora. “Trillar” es algo que uno hace con una cosa, en este caso una cosecha de granos, para extraer de ellas ganancias personales. Así lo hizo Azael con Galaad. Trató a las personas como si fueran cosas. Pero no halló en absoluto simpatía, tolerancia ni perdón del cielo. Finalmente veamos las consecuencias de este pecado. Dios dice “prenderé fuego a la casa de Azael y consumirá sus palacios de Ben-Adad. Note que hay bancarrota total de las ciudades y fortalezas de este hombre. Finalmente el será llevado en cautiverio. Una de las consecuencias de este pecado es pobreza, adversidad y cautividad. Es decir la gente es limitada en tres áreas personal, circunstancial y social. Habrá juicio y bancarrota para Azael. Aproximadamente 50 años más tarde Tiglat-Pileser marchó dentro de Siria con su ejército Asirio y destruyó Aram y llevó cautiva a la gente. La profecía de Dios llegó a cumplirse al pie de la letra. Cuán fácil se puede cometer este pecado. Pero todavía Amós tiene mucho que decir, lo plantearé en el siguiente artículo.