Recuperando el Hacha


Este es un mensaje que compartí esta mañana en el hotel Holiday Inn, a la organización a la que pertenezco. Lo dejo casi intacto porque me parece que será un buen sermón (nada de creído, verdad?) a utilizar en nuestras iglesias

En una oportunidad, un hombre llegó a un aserradero a pedir trabajo. El dueño le preguntó si podía derribar árboles, y el le dijo que sí. Se le hizo una prueba  y lo hizo muy bien, por lo que inmediatamente se le otorgó el trabajo. El primer día llegó  a la hora estipulada y completó su meta del día derribando 30 árboles. El siguiente día hizo lo mismo y cumplió la meta nuevamente.  Sin embargo al tercer día el hombre disminuyó a 26 árboles en el día. El dueño lo amonestó, ya que la cuota era de 30 árboles.  Al día siguiente se levantó mucho más temprano, dos horas antes de su horario normal, para poder superar  su cuota  diaria. Pero al final de la jornada se había quedado  todavía más corto. Tan sólo  había derribado 20 árboles. Y así fueron los siguientes días,aunque trabajaba con más tezón y ahínco e invertía más tiempo,  cortaba menos árboles. Como era de esperarse el dueño lo llamó  y le preguntó que era lo que pasaba? El hombre no pudo contestar. Enseguida  le dijo el dueño que le enseñara su hacha y le preguntó ¿cuándo fue la última vez que la afiló? Y el hombre le contestó que no lo había hecho desde el primer día que había llegado al bosque, porque no le había quedado tiempo.

Alguien ha dicho:” En toda labor  para ser productivo  uno debe estar constantemente  afilando su hacha”. Es decir constantemente  actualizándose y haciendo lo mejor de una manera inteligente para lograr tener la productividad cada día. Hoy estamos envueltos en una crisis a nivel mundial, crisis que está trayendo  reflexión a nuestras vidas. Nos está retando a hacer mejores cosas, con menos recursos y con mayor eficiencia. Creo que Dios tiene algo que ver con esto. Pues por medio de la crisis nos está llevando a simplificar nuestras organizaciones y hacer mejores cosas con menos recursos.  Curiosamente muchas personas en el mundo de la administración moderna están captando la idea. Por ejemplo estaba leyendo el libro de Jason Fried llamado “How to make big things happens with small teams”, cuya traduccion sería más o menos : “Como hacer que grandes cosas sucedan con equipos pequeños”[1]. Y algunos de los puntos que más me gustaron fueron, cuando  el dice que lo sencillo  tiene sus ventajas porque con el tenemos  cercanía con el cliente, hay menos distorsión, menos estorbos en el medio, todos pueden ir al frente, y hay una facilidad en cuanto a la implementación de los cambios. También el libro incluye que que mientras menos formalidad, hay más flexibilidad, mientras menos multitud, más cambio , mientras menos temor más libertad. Luego en cuanto al tema de abrazar las dificultades dice: “menos personas, más poder, menos dinero más valor, menos recurso mejor uso, menos  tiempo mejor uso del tiempo.[2] Ha llegado el momento de pensar de una manera eficiente, es decir ha llegado el tiempo de “afilar el hacha”. Siglos atrás hubo una historia que coincidentemente se relaciona con un hacha, y la forma en que se extravío. Sucedía en el tiempo de los reyes, y en el tiempo de un gran profeta del Antiguo Testamento. Podemos encontrar su narración en el 2 libros de los Reyes capítulo 6:1-7.  Escuchemos lo que dice la narración: 2Ki 6:1  Y los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: Mira, el lugar en que habitamos contigo es muy estrecho para nosotros. 2Ki 6:2  Te rogamos que nos dejes ir al Jordán, para que cada uno de nosotros tome de allí una viga, y nos hagamos allí un lugar donde habitar. Y él dijo: Id. 2Ki 6:3  Entonces uno dijo: Te rogamos que consientas en ir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. 2Ki 6:4  Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron  arboles.2Ki 6:5  Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, el hierro del hacha se le cayó al agua; y gritó, y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestado! 2Ki 6:6  Entonces el hombre de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y cuando le mostró el lugar, cortó un palo y lo echó allí, e hizo flotar el hierro. 2Ki 6:7  Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano y lo tomó. ¿Qué puede decirnos un pasaje como este, a una generación como la de nosotros que enfrentamos una crisis? Bueno en realidad el pasaje nos habla de cómo recuperar la eficiencia en medio de las crisis. Quiero usar  Dos grandes preguntas: ¿Cómo se pierde la eficiencia? Y en segundo lugar ¿Cómo se recupera la eficiencia?.


[1] La presentación puede ser hallada en http://www.37signals.com

[2] ibid

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