Retomando las ideas anteriores, hemos dicho que tanto el individualismo como la subjetividad han tomado su lugar en la adoración de nuestro medio. Sin embargo es en la autocomplacencia que nuestra generación tiene como centro al ser humano y como meta su bienestar, felicidad y realización personal. Esas cosas son el dios y el culto de la época, y todo ideal, esfuerzo y devoción son gobernados por ellas. Por ejemplo, las mujeres no quieren mas sentirse atadas a sus casas; los hombres no quieren mas ser los únicos responsables de proveer para sus familias; y los jóvenes así como los niños reclaman su derecho a ser y hacer lo que quieran sin la intromisión de los adultos. En otras palabras cada quien quiere tener su espacio para procurarse la mayor satisfacción personal posible en esta vida. Así que no es extraño que las industrias más ricas de la época sean las de la televisión, el cine, los deportes, las modas, los parques de diversiones, la música popular y el entretenimiento en general.
Tampoco es de extrañar que la sicología y las filosofías de auto-superación y la auto-estima personal sean tan populares a pesar de que por décadas han mostrado ser un experimento desastroso. Y la razón de su popularidad es que estas cosas nutren el ego y la autoestima de la gente.
Así, en la medida es que la autocomplacencia se ha infiltrado en la adoración esta se ha ido trivializando para hacerse mas grata y placentera a los adoradores. Es por eso que el afán de muchas iglesias hoy es tener una adoración creativa, con buenos equipos de sonido, dirigida por buenos “ministros de adoración”, con buena “alabanza” y con música de calidad que no deje nada que desear a los asistentes. Todo esto para la gloria de Dios, supuestamente. Pero en su esencia esto no es sino la influencia del espíritu moderno de la autocomplacencia, aunque los que lo hagan no se den cuenta del origen erróneo de sus practicas.
Al examinar estas tendencias, se plantea la pregunta: ¿Cuáles deberían ser los principios que se deben seguir al adorar a Dios? ¿Cómo podemos tener una adoración genuina y que agrade a Dios y que desarrolle un espíritu de exaltación a la persona de Dios?¿Cómo combinamos nuestras raíces latinoamericanas con un espíritu genuino de adoración? De eso hablaremos en el próximo artículo.Les dejo un nuevo video de Ron Kenoly, espero que se tome un tiempo para adorar a Dios.