Pobrecito hombre de oración que soy yo

El título de esta entrada lo he parafraseado del brillante poeta Salvadoreño Roque Dalton, de su libro “Pobrecito poeta que era yo”. Todo salvadoreño debería leerlo. Así que esta es mi paráfrasis evangélica de ese título. Les cuento que al salir de mi trabajo la semana pasada venía manejando de vuelta a casa, me llegaron en sólo un segundo que ya tengo 48 años y pensé en  todas las cosas que no he podido hacer y todas las cosas que probablemente no voy a poder realizar, y junto con eso, en el mismo paquete, viene también la pregunta de si Dios se va a glorificar. Esta vez no me llegó ninguna duda de que eso va a pasar, aunque confieso que es un poco difícil cuando hay que resolver tantas cosas y al mismo tiempo poner otras cosas en orden.  Así que me dí la tarea divagar sobre cosas de mi vida espiritual, pero no ´se porque razón estos días he estado inquieto sobre la oración. Y aunque parezca muy raro, me he hecho muchas preguntas al respecto los últimos días, preguntas estúpidas y raras como: ¿qué tiempo debo orar? ¿es una hora suficiente  ¿qué pasa si sólo oro 15 minutos? ¿puedo orar mientras manejo por una hora y luego llegar a casa y sentirme como si hubiese hecho mi oración del día? ¿es válido orar de esa manera? o se si mis sentido de“hipercristianosocialistaevangelicoseminarista” me ha hecho pensar en que el consumismo y el freaking capitalismo entró en la oración, pero ¿qué pasa si es así?. Es una lucha interna loquísima: yo, teniendo en mi mente las palabras de Jesús de que al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.” Lo cual me hace pensar que más que el tiempo es la intención, pero a la misma vez los coritos de escuela dominical que oía en mi igleia en Guate : TRES VECES ORABA DANIEL EN EL DIA, TRES VECES ORABA EL PROFETA ELIAS… etc… me llaman a orar más prolongadamente que intensamente y que sin “cesármente” (si es que esa palabra existe).  He tenido también cierto sentido de culpabilidad, porque pienso que pienso todas las cosas que pienso (¡un editor por favor!) simplemente porque quiero orar menos, pero en serio no es así. Oigan,  No estoy buscando la excusa de no orar, de hecho paso tiempos muy agradables con Dios mientras oro, pero creo que la meta no es el tiempo es la intimidad, pero aparte de la intimidad la meta es la cercanía, eso que llamamos comunión y que es algo de todo el día, algo como: “orar sin cesar”…  ¿Qué hago? Quizás sea un hereje o algo así, quizás me estoy dejando engañar del diablo… Si en verdad el tiempo que pase con Dios es importante es más importante que no lo haga para pasar el tiempo, como un requisito perverso de engañar a Dios “pasando tiempo con El”…. Sino dejar que el tiempo corra solo, a veces 15 minutos y otras veces dos horas, a veces en la paz de mi habitación y otras en medio del tráfico de una ciudad como San Salvador a las 7:55 a.m. cruzando Santa Tecla. A Dios no lo puedo impresionar, ni con mi oración ni mis palabras ni el tiempo que intente durar para romper el record guiness de “oración más intensa durante más tiempo y más horas que nadie”, El conoce la intención de mi corazón.

Es algo que Henri Nouwen escribió en su diario, y dice así:

“¿Por qué debo pasar una hora en oración, cuando no hago durante ese tiempo más que pensar en la gente con la que estoy enojado, en la gente que está enojada conmigo, en los libros que tendría que leer, en los libros que tendría que escribir, y miles de cosas tontas que se apoderan de mi instantáneamente?
La respuesta es porque Dios es más grande que mi mente y corazón, y lo que realmente está pasando en la casa de oración no se puede medir en términos de éxito o fracaso humanos. Lo que debo hacer primero es ser fiel. Si creo que el primer mandamiento es amar a Dios con todo mi corazón, mente y alma, entonces, debería por lo menos, pasar una hora al día solo con Dios. La pregunta sobre si es útil, si ayuda, si es práctico o fructífero, es completamente irrelevante, ya que la sola razón para amar es el amor mismo. Todo lo demás es secundario. Podría pensar que cada hora es inútil, pero después de treinta o sesenta o noventa de esas inútiles horas, gradualmente me doy cuenta de que no estaba tan sólo como pensaba: una voz muy pequeña y muy suave ha estado hablando conmigo, mucho más allá de mi lugar ruidoso.” Gracias Henri!

 

 

 

Una respuesta to this post.

  1. Publicado por Victor Mejia en 28 Diciembre 2008 at 10:00

    me pasa que oro por algo y e salto a orar de otra cosa y me acuerdo de lo primero..y me pregunto..si ya ore lo sufi por lo primero. Pero siempre he pensado lo que dijiste vos, la intencion y la intimidad mas que nada. Mira, adonde entra la confesion aqui?

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