Este año que termina, ha sido para mí unos de los más extraños y difíciles en mi vida como cristiano. Pasé tiempos de tremenda dificultad económica, desilusiones ministeriales, conocidos que fueron mis discípulos, y que se fueron por el camino de la prosperidad y el enseñoramiento de sus iglesias. Pasé tiempo de tremendas amarguras, cuestionamientos hacia Dios. Hoy que termina este año, me he hecho algunas preguntas importantes, sobre que me sostuvo y que aprendí en este tiempo de dificultad. Además soy un cristiano, cansado de la iglesia evangélica actual, de su superficialidad, sus contradicciones y abusos de poder. Todavía no me recupero de este panorama tan feo de la iglesia institucional. No sé quizás si usted que me lee se encuentra de esta forma, cansad y agotado, quiero compartirle diez luces que me sostuvieron y me sostienen todavía en mí peregrinar.
Así que comenzaré relatando la siguiente historia. Un día Elías, asustado, salió corriendo de delante de una mujer justo después de haber sido uno de los más grandes instrumentos en la historia de la redención. Pedro, después de la resurrección y posterior aparición de Jesús, dijo: “Voy a pescar” (Jn.21:3), y los otros discípulos también se fueron a pescar con él. A veces yo he hecho lo mismo… y tú quizás también… ¿no es así? La mayoría de los cristianos tenemos problemas de vez en cuando con la depresión, o deseamos escapar de la presión. Y aún pastores de la grey de Dios no están lejos del agotamiento y del anhelo de abandonarlo todo. Ha entrado más de una vez en mi mente el deseo de tirar la toalla, de volver a una vida donde no recibiría algún tipo de crítica casi a diario y en la cual no tendría el peso de tratar de ayudar a cambiar a gente que no quiere hacerlo. De esta forma, podría ir a la iglesia los domingos sin el peso de representar a Dios ante los hombres, y no cargaría con la responsabilidad de que cuando algo saliera mal se me culpara por mi falta de planificación, etcétera. Incluso Jesús tuvo que enfrentar la angustia profunda y el deseo de no llevar a cabo la obra que tenía por delante. Cristo deseaba evitar la cruz y el sufrimiento. Esto nos muestra que no hay pecado en tener esa clase de conflictos dentro de nosotros. Sólo pecamos cuando finalmente no hacemos lo que es la voluntad de Dios. Bueno veamos pues varios conceptos que me han ayudado en momentos difíciles, los cuales son como “Resplandores en la oscuridad”:
1. “Nunca dudes en la oscuridad de lo que has visto en la luz”. Este consejo me ha salvado de muchos errores en momentos oscuros de mi vida. Cuando el piloto de un avión está en las nubes y no puede ver la luz del día, es cuando más tiene que confiar en sus instrumentos de vuelo y obedecerlos.
2. Hay que escoger entre ser dinámico o ser estático (superar o ser superado). “Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán?” (Jer.12:5). Dios quiere desarrollarnos, hacernos más fuertes, y para ello utiliza dificultades que nos llevan hasta nuestro límite y un poco más allá. Así es como crecemos, aunque nos duela.
3. Nunca hay que tomar decisiones cuando se está cansado, enojado, enfermo o resentido. Creo que Elías escapó porque estaba muy cansado y no había comido en todo el día. Por eso Dios le dio comida y descanso antes de hablar largamente con él. En varias oportunidades he aconsejado cristianos que deseaban tirar la toalla en momentos en que estaban totalmente fatigados. Les dije que se tomaran uno o dos días para descansar. Luego, ellos mismos fueron capaces de ver la situación con más claridad y fuerza. Es muy fácil acumular cansancio cuando estamos en el ministerio. Hay tantas cosas que ocurren justo en los momentos menos apropiados… ¿Cuándo te llamaron con anticipación para que pudieras anotar en tu agenda el día y la hora de la muerte de alguno de los hermanos de la iglesia y reservar el tiempo para su funeral? El pastor lleva una vida muy agitada y constantemente se prestan situaciones que requieren su atención. No por nada Jesús se apartaba regularmente para descansar y orar.