Y que si la navidad es pagana: El que esté libre de paganismo que tire la primera piedra II parte

Ahora bien si ha seguido mi publicación puedo  que en Corinto, algunos cristianos eran más cuidadosos que otros y algunos más liberales que otros. Pablo les dijo que podían comer de la carne, pero también les dijo que se cuidaran de no ofender a los demás. Por otra parte, amar a los demás no significa que tengamos que conformarnos a la conciencia más estricta de alguna persona (vers. 32-33). Ahora imaginémonos una comida del siglo primero en la iglesia de Corinto. Cada quien ha traído comida y cada quien ha comido un poco de todo. De pronto, un converso demasiado celoso, ansioso de evitar el paganismo del cual ha salido, empieza a preguntar acerca de la carne. Descubre que los Pérez le compraron la carne a Juan Pagano, y Juan siempre ha sacrificado sus reses en el templo de Zeus. ¡La olla ha sido contaminada con carne pagana y todos han comido un poco de ella! ¿Qué debe hacer el converso celoso con esta información? ¿Lo debe anunciar a toda la congregación, ocasionando una diligente búsqueda de comida contaminada por el paganismo? Claro que no. Lo más sensato (y cristiano) que debe hacer sería guardar silencio… pero sabemos que los conversos demasiados celosos no son sensatos en ocasiones. Su celo se sobrepone al sentido común, y aunque piensan que están actuando en amor, en realidad están causando un innecesario e inútil disturbio con su “conocimiento”. Eso es lo que ocurre hoy en día cuando la gente predica que los anillos de bodas son paganos. Es posible ser demasiado celoso en evitar cosas que tengan conexión con el paganismo. El advertir acerca de carne contaminada por los ídolos no ayuda a nadie a fortalecer su fe en Cristo. Todo lo que causaría sería dudas y molestias. Eso es lo que básicamente nuestra iglesia hacía con sus declaraciones condenatorias en contra de la Navidad. Hoy en día la gente generalmente mira la Navidad como una costumbre cristiana, no como una costumbre pagana. Es como si vieran la carne del mercado con un rótulo que dijera “Aprobado para cristianos”. Entonces, la compran y luego entrábamos nosotros diciéndoles que esa carne está contaminada. Algunas personas no creen que el ejemplo de la carne se pueda aplicar a los días feriados, pero otras sí. Así que, cada quien marca el límite en diferentes lugares. Cada persona se considera a sí misma como fuerte en la fe o débil en la fe. ¿Cómo se deben comportar entre sí los fuertes y los débiles? Ciertamente no debemos pedir que los demás se conformen a la voluntad de uno, sino permitir diversidad de voluntades o de percepción de las cosas. No se pierda la última entrega de esta serie

Contestar a esta entrada