Franklin Rusbel murió de agotamiento… así decía la Enciclopedia Larousse, y como pastor, me llamó mucho la atención esta expresión, la gente muere de infarto, de trombosis… pero difícilmente una persona muere de agotamiento. Sin embargo pude observar una foto de Rusbel y en ella se puede apreciar la cara de hundido, demacrado, agotado que tenía, no es de sorprender por tanto que muriera de agotamiento. Yo no conozco todavía ningún Pastor que haya muerto directamente de agotamiento, algunos si que han muerto de infarto, otros por problemas más o menos relacionados con el agotamiento, pero directamente de agotamiento no, por tanto la tasa de mortalidad del agotamiento es todavía muy baja. Pero si es extraordinariamente alta la tasa de “morbilidad”. En medicina se llama morbilidad al daño que hace una enfermedad, y la tasa de morbilidad del estrés entre los pastores es alta, y una de las causas más importantes por las cuales un pastor entra en crisis es el agotamiento, y el agotamiento es siempre una señal, es un aviso. Como veremos en la segunda parte de este trabajo , quizá algunos de nosotros, el Señor, de una manera muy clara nos llame a morir como Rusbel… agotados, pero dudo que esto en general sea la voluntad de Dios, es por ello que hemos de abordar este tema tan a fondo como podamos en estas dos sesiones.
CONOCIENDO AL ENEMIGO
¿Qué quiere decir la palabra estrés? Vamos con algunos conceptos introductorios. Es una palabra que evidentemente no viene del castellano sino del inglés, y etimológicamente significa “acento” “alarma” “presión”. Un estrés es como un acento, una enfatización. Así que la idea de estrés ya es una idea de apretar, de intensificar. Esta palabra, que no se ha sabido traducir porque no tiene traducción, en la actualidad, es necesario desglosarla, porque en nuestros días decir estrés es casi no decir nada. Cuando Hans Seli, el gran investigador canadiense escribió su celebre libro “estrés sin distrés” por los años 50, el fue quien acuñó en su sentido más especifico la palabra estrés, todavía no había descubierto lo que en nuestros días se sabe. Y es que hay dos tipos de estrés, no solo uno, lo que se llama el estrés bueno y el estrés malo, al estrés bueno se le llama el “eustres”, y es el tipo de estrés que se experimenta cuando alguien está haciendo algo con lo que disfruta y le produce satisfacción, por ejemplo cuando uno está ejercitando su hobby favorito experimenta un cierto grado de estrés… cuando uno hace un deporte por placer experimenta y un cierto grado de estrés, este el un estrés bueno. Por el contrario existe un estrés negativo y perjudicial para el organismo que es lo que se llama el “distrés”, que fundamentalmente es, (como el anterior) una respuesta del organismo de preparación para la lucha, por ejemplo antes de una predicación hay un cierto tipo de estrés… el organismo está tenso. De tal manera que la finalidad del estrés en general es luchar mejor, es una reacción de adaptación para circunstancias difíciles. De tal manera que el estrés en si mismo no es malo ni negativo, sino que es una respuesta del organismo que nos capacita para luchar mejor. Es como cuando un gato ve a un perro y la cola le aumenta en diámetro, esto es un “distrés” , se está preparando para la lucha, pero esto es precisamente lo que le permite luchar mejor o escapar en caso de necesidad. ¿Cuándo es entonces que el estrés (o distrés) se convierte en negativo? Cuando se prolonga excesivamente en el tiempo, es decir, lo que convierte el estrés de un mecanismo necesario para la supervivencia en algo intoxicante para el cuerpo es cuando se prolonga excesivamente en el tiempo, o poniéndolo en otras palabras, cuando se vuelve crónico. Seguiré en la próxima entrega