Termino la reflexión sobre esa conducta tan dañina como es la impuntualidad. Espero que a los lectores de este blog les de buenas razones y por sobre todo bíblicas para dejar de ser tardistas. Ojalá cambiara esta conducta.
4. ES UN TESTIMONIO NEGATIVO PARA LOS DE AFUERA
“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres” (II Corintios 3:2). Los demás oyen nuestras palabras, pero sobre todo observan nuestras acciones. Nuestra vida es una carta abierta que ellos leen cuidadosamente. Cuando ven nuestra falta de preocupación para ser puntuales en llegar a las reuniones, ellos leen un mensaje de apatía e indiferencia respecto a Cristo y el evangelio. Al ver nuestra impuntualidad es probable que los de afuera saquen conclusiones como las siguientes: -”A esta gente no le interesa mucho lo que ocurre aquí.” -”Evidentemente no es algo muy prioritario para ellos.” -”Si los miembros de esta iglesia demuestran tan poquito apego a las cosas de Cristo, creo que el asunto no me va a interesar mucho.” Pero, si llegada la hora, el local está lleno de gente que canta y participa con entusiasmo y fervor, los que entran dirán: “Aquí hay algo. Lo que veo en esta gente me despierta el interés de saber más.” Nuestra actitud respecto a la puntualidad podría decir mucho a los que nos observan. ¡Cuidado que de esa manera estemos poniendo tropiezos a otros!
5. ES UNA MANERA DE ROBAR TIEMPO A LOS DEMÁS
“El que hurtaba, no hurte más” (Efesios 4:28). Cuando otros tienen postergar el inicio de la reunión a causa de nuestra impuntalidad les hemos robado tiempo. Otros disciplinadamente han llegado a hora para adorar al Señor y nosotros hemos quitado tiempo de la adoración haciéndoles esperar hasta que se nos ocurra aparecer. En este caso hemos jugado el papel de ladrón, robando a otro uno de sus bienes más preciosos-su tiempo. Y no sólo hemos robado a los hermanos, también hemos robado a Dios un tiempo de adoración. La Biblia nos exhorta: “El que hurtaba, no hurte más”. Lucas 6:31 dice: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.” ¿A cuántos les gusta que otros le hagan esperar? A nadie le agrada eso. Entonces, no demos a otros el trato que no quisiéramos recibir de ellos.
6. DEMUESTRA FALTA DE CONSIDERACIÓN POR OTROS
La puntualidad es una forma de demostrar alta estima por otras personas y su tiempo. Ser puntual es una parte del amor cristiano. Es pensar en el bien de los demás y no sólo en el mío. La impuntualidad es desestimar a otros y a su
tiempo. Filipenses 2:3 dice: “estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” Una forma de mostrar esa consideración es por medio de la puntualidad. El llegar atrasado demuestra falta de respeto para otros Estamos diciendo: “No me importa si otros tienen que esperarme a mi. Que me esperen.” Llegamos y si la reunión no ha comenzado decimos: “Ah, estoy a hora. No ha empezado todavía.” En lugar de eso debemos decir: “Por mi impuntualidad, soy culpable de atrasar el inicio de la reunión. Hay hermanos que llegaron antes que yo y ellos han tenido que estar aquí esperando hasta que hubiera más gente para iniciar la reunión. A causa de personas como yo este culto está comenzando tarde.”. ¿Se nos ocurre que algunos de nosotros está faltando respeto a sus hermanos todas las semanas? Están fallando en cumplir el mandamiento más repetido en la Biblia-que nos amemos los unos a los otros. Muchos no se dan cuenta de cuanta frustración han causado a otros por sus atrasos a las reuniones, y de cuanto desaliento han sembrado. Es importante tomar conciencia de ese hecho.
7. ES MOTIVO DE PÉRDIDA DE BENDICIONES
Mateo 25:1-13 nos relata la parábola de las Diez Vírgenes. En esa historia aprendemos tres cosas de las vírgenes que llegaron tarde:- a) Llegaron atrasadas por no hacer los preparativos necesarios. La puntualidad requiere preparar las cosas de antemano para poder evitar los atrasos. Necesito hacerme las siguientes preguntas: -¿Qué cosas debo atender el día anterior? -¿Cuánto tiempo necesito para alistarme? -¿Cuánto tiempo necesito para llegar a la reunión? -¿A qué hora debo partir de mi casa? b) Las que llegaron tarde son denominadas: “imprudentes”. Tendríamos que deducir de esta historia que la impuntualidad es una imprudencia. ¿No seríamos prudentes en corregir esta área de nuestra vida? c) Por su atraso perdieron una bendición grande. Por su impuntualidad las insensatas se perdieron la boda. En esta parábola eso representa perder el reino de Dios. Fue un pequeño descuido, pero resultó en un gran perjuicio. Los pequeños atrasos pueden ocasionar grandes consecuencias. ¡Cuánto bien espiritual hemos perdido por habernos perdido la primer mitad de muchas reuniones! ¡Cuántas veces el Señor tenía una palabra para nosotros, pero no estabamos allí para recibirla! ¡Cuánto pan espiritual hemos perdido por nuestros atrasos! ¡Cuántas horas de alabanza a Dios hemos desperdiciado! Cuando Alejandro el Magno fue preguntado cómo había podido conquistar el mundo, él respondió: “fue logrado por no demorar.” ¡Cuánto avance hemos perdido nosotros por nuestras demoras en las cosas de Dios! Probablemente la mayoría raramente falla en su puntualidad a su trabajos seculares. ¿Hemos de hacer menos para Aquel que su vida dio por nosotros en la cruz? Si nosotros cumplimos puntualmente con nuestros empleadores terrenales, ¿acaso no merece mucho más nuestro Señor Jesús? Cuando terminamos de sacar todas nuestras excusas, tenemos que admitir que en el fondo tenemos un corazón que ha perdido su primer amor. Hay un refrán que dice: “Cuando el corazón está bien, los pies son veloces.” Tal vez aquí está la verdadera razón porque nos cuesta llegar a la hora. El problema no está en los pies,sino en el corazón. ¿Hasta qué punto has sido tú afectado por esta plaga? Probablemente todos tenemos que admitir que hemos sido contagiados. Posiblemente nunca nos hemos propuesto seriamente a corregir esta costumbre negativa. Pero, por medio de esta reflexión , hemos aprendido ocho buenas razones para hacerlo. ¿Estás dispuesto a proponerte ante Dios a combatir este problema en tu propia vida? ¿No es tiempo que tú abandones
las filas de los tardones? Te animo a que declares guerra contra la impuntualidad. Aún no es demasiado tarde para hacerlo.